No es una guía turística. No es una guía de historia. Solo son anécdotas de viajes, unas veces graciosas, otras no tanto, pero siempre con la intención de que sonrías, que para penas están los telediarios y las webs de la prensa.
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1 de mayo de 2025
Etapa 4. Camino de Santiago. De Puente la Reina a Estella.
Etapa 6. Camino de Santiago. De Los Arcos a Logroño.
Etapa 9B. Camino de Santiago. Diversidad cultural, con una sonrisa.
El Camino de Santiago nos pone en la línea de salida a todos por igual, y todos llegamos a la vez a la meta que nos hayamos propuesto, donde conseguiremos el mismo trofeo, da igual el sexo, raza, religión, nación, ideología... los kilómetros tienen mil metros y los kilogramos mil gramos para todos.
Dicho lo cual, como no queremos ir todo el día pisando huevos por la vida, a pesar de respetar la diversidad cultural o "cultural awareness", vamos a aprovechar la existencia de los estereotipos internacionales para ver cómo he apreciado que reaccionan algunos extranjeros a un ambiente internacional multiculrural en el Camino de Santiago, siempre desde el humor.
Estábamos dos españoles, José y Laura, un italiano, Fausto, Jean, francés, Fátima y Paulo portugueses, y yo (ya somos 3) sentados alrededor de una mesa a la entrada del albergue municipal de Frómista, que tiene un bonito patio con plantas, flores y mobiliario de terraza, y mientras iban llegando los peregrinos para hacer el checkin, decidimos hacer un "experimento social" para ver cómo se desenvuelven en el idioma anfitrión, el español.
Entran en el albergue dos francesas, Patrice y Sophie, francesas; Le damos los buenos días, a lo que contesta Patrice,
-Bon jour.
Buenos días, le decimos de nuevo.
-Bon jour. Contesta.
-Amiga, ¿no hablas un poquito de español? y ella dice
-.Oui, mais je suis français, et il suffit de parler français. Sophie no parece muy contenta pero no dice nada.
Entran John y Mary, americanos, de Arkansas.
-Buenos dias.
-Oh yeah, gooood morning.
-Buenos días somos españoles.
-Ohhh, really? I know México Punta Cana...
-No, no, de España.
Ahh yo conosco España in South Dakota. Muy bonitou. Evidentemente nos está tomando el pelo y su mujer se parte de risa y hace el gesto de que se mea.
Entra en el albergue Francesco, italiano, con buen rollito, gafas de sol Carrera y el telefonino en la mano
-Buenos días.
-Buon giorninngg, come stai? facciamo la pasta? spaghetti, fusilli, tagliatelle, penne, casarecce, fiochetti? Nos hace reír a todos.
Es el turno del alemán Claus.
-Buenos días.
-Ahh Ja, mmmm Guten días, buenos morgen! ja klar, una servesa porr favorrr.
Entran Josph, un brasileño y Alberto, portugués, con la sonrisa puesta.
-Buenos días.
-Bom día, day, como está? Is um day wonderful.
-Nossa, nossa, assim você me mata
Ai se eu te pego, ai ai se eu te pego.
Entra un inglés, very polite. Ya se ha bebido dos cervezas y dos vasos de vino.
-Buenos días.
-Yo hablou mucho poquito, buenas dios. I am very happy de estoy aquí. Grasias, muchos grasias.
Entran tres españoles, Paco y Loli, él del centro y ella del norte, y Andrés del sur. Invertimos el orden:
-Good morning guys.
-Ein? ehhh, si, se ríe Paco.
-Where do you come from?
-Ejque, yo, I, little poquito inglis.
-No, a mí no me jodas, eh, es que estoy cansada oyes, ¿Qué ha dicho?
-Quilla a mi me habla ehpañó nipolla, pero oye mai neim is André, de la mehó tierra de Spain, yú anderstán. You en la Alhambra? Oye morena, una dushita y luego ¿una beer later? You anderstán?
Etapa 9A. Camino de Santiago. Lo que el Camino me está enseñando
Etapa 14B. Camino de Santiago. 100% Camino.
¿Cómo llegué hasta ahí? Es algo que todavía no puedo explicar. De lo que sí estoy seguro, es que me había desviado del Camino y ningún sendero podía conducirme entre la espesura de la selva. Ninguna luz brillaba entre la oscura maleza, estaba sin dirección y realmente no sabía cómo, ni para qué lado moverme.
Ay, si supieras qué terrible es haberse extraviado, sin guía, estaba desorientado, solo. Cada vez que relato este momento de mi visión, siento la misma sensación de estremecimiento.
Era tan real. Ah, y qué penoso y difícil se me hace afirmar cuán duro, áspero y espeso era este terrible bosque. Su solo recuerdo renueva todos mis temores.
Era tan triste, que hasta la muerte lloraría espantada entre su densa niebla. Me trasladaba ciego, de aquí para allá porque algún camino debía conducirme hacia la luz, pero no.
Mientras caminaba, las ramas de los árboles golpeaban mi cara. Me arañaban las manos. Fuertes raíces se enredaban en mis pies, haciéndome caer. Agudas espinas me atravesaban la carne. Agotado, exhausto, pude llegar al otro extremo del bosque.
El Sol se había levantado, sus rayos bajaban hacia la colina y yo me hallaba justo a los pies de esta montaña. En este punto el Sol iluminaba todo a mi alrededor.
¡Qué felicidad sentí! La luz era una caricia después de haber pasado toda la noche en el terrible bosque. Temblé nuevamente, tan solo al recordar los terrores de la selva oscura. Pero el Sol brillaba, y su luz renovaba las esperanzas en mi corazón.
Tras descansar de los dolores de la noche, me propuse ascender la colina.
Desgraciadamente, tras subir un poco, noté que las dificultades no habían terminado. Una enorme pantera, feroz, rugiente, hambrienta, cerraba mi paso.
Me eché hacia atrás asustado, pero algo me hizo recobrar el ánimo. Era el aire de primavera, fresco, cálido, que llenaba mis pulmones. Junto a la luz del Sol que iluminaba el firmamento, me daban fuerza para hacerle frente a la bestia salvaje.
Avancé hacia ella, pero el temor nuevamente me invadía.
Un león gigantesco se acercaba hacia mí, con la cabeza levantada. Tenía un terrible aspecto, todo temblaba a su alrededor.
Ahora sí que no sabía cómo reaccionar, y todo empeoró. Perdí las esperanzas de salir con vida de allí, cuando, por el único camino posible, una hambrienta loba gruñía en busca de alimento y, obviamente, en cuestión de segundos mi carne sería disputada por las bestias.
No tenía escapatoria, las feroces criaturas hacían que retrocediese lentamente. De este modo, me encontré inserto nuevamente en el oscuro bosque. Allí ya no penetraba la luz del Sol.
Estaba, por desgracia, en el corazón del negro bosque. Las bestias no me quitaban los ojos de encima. Desesperado, alcancé a ver una sombra que avanzaba entre el follaje.
—¡Quien quiera que seas! ¡Por favor, ten piedad de mí! Grité con todas mis fuerzas. Mi voz se escuchaba quebrada y débil.
La sombra, sin contestar, volvió a avanzar y me llevé una grandísima sorpresa al ver a mi hermano mayor. Me abrazó, cogió mi mano, me besó en la frente y dijo: "Te quiero, eres el mejor luchador que he conocido. Cierra los ojos, a partir de ahora todo irá bien". (*)
Dante Alighieri escribió este pasaje de La Divina Comedia en 1307, pensando en ti.
(*) Dante ve al poeta romano Virgilio.
Lo entiendo como una metáfora de la lucha del ser humano para alcanzar una meta, y los obstáculos que la vida le pone por delante.
Ayer, hoy y siempre.